El silencio se rompió. Adriana Vacarezza, la icónica actriz chilena que encarnó a la controvertida Isabel Füller en la emblemática teleserie Machos de 2003, reapareció públicamente el sábado 13 de diciembre de 2025 a las 10:00 hrs en el programa Only Fama de Mega, en una entrevista con José Antonio Neme. No fue un regreso cualquiera. Fue una confesión dolorosa, una historia de dolor físico, pérdida de identidad y el abandono silencioso del mundo del espectáculo.
El accidente que cambió todo
Todo comenzó en 1987, cuando un accidente de tránsito le fracturó las vértebras cervicales. Nadie lo supo entonces. Ella misma lo calló por años. "Las vértebras del cuello cambiaron, se fueron hacia otro lado y fueron gastándose con el tiempo, hasta que ya no podía más", contó Vacarezza, con la voz entrecortada pero firme. Los dolores se volvieron insostenibles. No era solo cansancio. No era estrés. Era su cuerpo desmoronándose desde adentro. En 2013, los médicos le dieron una advertencia clara: "Si no te operas, quedas parapléjica". No hubo tiempo para dudar. Se sometió a una cirugía compleja en el cuello, donde le colocaron placas y tornillos para estabilizar su columna. Pero el costo fue inimaginable.
Perderse a sí misma
"Después de la cirugía quedé tirada, sin sensibilidad, sin sentir mi cuerpo, sin sentir mis brazos, sin poder moverme", describió. Pero lo peor no fue el dolor físico. Fue el vacío interior. "Lo que me pasó a mí fue que se me olvidó quién era la Adriana. Más que mal, me cortaron la cabeza". Esas palabras, pronunciadas con una mezcla de tristeza y rabia, resonaron como un grito en la sala de televisión. Durante años, no salió de su casa. No respondió llamadas. No aceptó invitaciones. Se aisló. Y mientras tanto, el mundo del entretenimiento siguió girando sin ella. "Me molestó que alguien inventara que yo me retiré", dijo con firmeza. "Eso me quitó una plaza. Nadie sabía que yo estaba enferma, pero nunca más me llamaron".
Una carrera que marcó una generación
Quienes la recuerdan, la recuerdan bien. Adriana Vacarezza fue parte de la era dorada de la televisión chilena de los 90. Debutó en Trampas y caretas, luego brilló en Ámame, Rojo y miel, Oro verde y La trampa. Pero fue en Machos donde se convirtió en un símbolo: una mujer madura, poderosa, con deseos y secretos, en una época donde esos personajes femeninos eran raros. Su relación con Amaro —interpretado por Cristián Arriagada— y su rivalidad con Manuela —Macarena Teke— fueron tema de conversación en las mesas de café. Su desaparición, años después, dejó un vacío. TVN y Chilevisión la habían convertido en una figura constante. Su última aparición fue en Vivir con 10 en 2007. Desde entonces, silencio. Hasta hoy.
El apoyo que la salvó
En medio del aislamiento, hubo una luz: su hijo. "El que me acompañó en la operación fue mi hijo, y es con el que más sentí que me ayudaba, a pesar de que estaba estudiando, trabajando", contó con la voz quebrada. Él fue su ancla. Su conexión con la realidad. Sin él, dice, quizás no habría sobrevivido. Hoy, con kinesiología y neurología, poco a poco recupera movilidad. No es un camino fácil. Las secuelas de la cirugía en los cóndilos mandibulares le han dejado dificultades para hablar, según confirmó Página 7. Pero algo ha cambiado: ya no quiere ser invisible.
El regreso que todos esperaban
"Quiero volver a los escenarios", dijo con una sonrisa que no se veía desde hace mucho. No prometió fechas. No nombró proyectos. Pero el mensaje fue claro: no se retiró. Fue silenciada. Y ahora, con la voz recuperada —literal y metafóricamente—, quiere ser escuchada. La industria chilena, que la olvidó, ahora la recuerda. Y no solo por su papel en Machos, sino por su valentía. Por haber soportado el dolor en silencio, y ahora, decidir hablar.
¿Qué pasó con la industria que la abandonó?
La historia de Adriana Vacarezza no es solo personal. Es un espejo. En una industria que celebra la juventud y desecha lo que ya no es "nuevo", muchas actrices mayores, especialmente aquellas con discapacidades o enfermedades crónicas, desaparecen sin explicación. Nadie las llama. Nadie las busca. Y cuando reaparecen, se las acusa de haberse "retirado voluntariamente". Vacarezza rompió ese mito. Y con ello, abrió una puerta: ¿cuántas otras actrices han sido silenciadas por el mismo sistema? ¿Cuántas han sufrido en silencio, sin apoyo, sin redes de salud laboral, sin reconocimiento? Su caso no es único. Es sintomático.
Frequently Asked Questions
¿Por qué Adriana Vacarezza no volvió a la televisión después de 2007?
No fue por decisión propia. Desde 1987, tras ser atropellada, sufrió un deterioro progresivo de sus vértebras cervicales que se agravó hasta 2013, cuando tuvo que someterse a una cirugía de alto riesgo. Tras la operación, perdió sensibilidad y movilidad, y luego una segunda cirugía en la mandíbula le afectó el habla. Aunque intentó recuperarse, la industria no la llamó, y ella, en su aislamiento, no tenía fuerzas para exigir espacios.
¿Qué papel la hizo famosa y por qué fue tan importante?
Fue Isabel Füller en Machos (2003), una mujer de mediana edad que mantenía una relación secreta con un hombre mucho más joven, desafiando los estereotipos de la época. Su personaje era complejo, sexualmente autónomo y emocionalmente intenso —algo raro en la televisión chilena de entonces. Su actuación generó polémica y admiración, consolidándola como una de las actrices más respetadas de su generación.
¿Cómo afectó su cirugía a su identidad personal?
Vacarezza dijo que tras la operación, "se le olvidó quién era la Adriana". El dolor crónico, la pérdida de movilidad y el aislamiento la desconectaron de su propia identidad. No era solo el cuerpo: era su rol como actriz, como mujer, como figura pública. El trauma no fue solo físico, sino existencial. Esa pérdida de sí misma fue, según ella, peor que el dolor.
¿Qué dice la industria chilena sobre su regreso?
Hasta ahora, ninguna productora o canal ha hecho un anuncio oficial. Pero tras su entrevista en Only Fama, medios como BioBioChile y T13 publicaron reportajes conmemorativos. El público reaccionó con empatía y nostalgia. Muchos la consideran un ícono que merece un espacio, no solo por su talento, sino por su historia de resistencia.
¿Tiene Vacarezza planes concretos para volver a actuar?
No ha anunciado proyectos específicos, pero sí expresó su deseo claro de regresar a los escenarios. Está en proceso de rehabilitación con kinesiología y neurología, y aunque aún tiene dificultades para hablar, su voluntad es firme. Su hijo, su principal apoyo, la anima a retomar su carrera. Lo que sí es seguro: cuando vuelva, no será como una figura del pasado, sino como una voz nueva, con una historia que nadie puede ignorar.
¿Fue el accidente de 1987 el único motivo de su ausencia?
No. El accidente fue el origen, pero el aislamiento fue alimentado por el abandono del sistema. Aunque empezó a sufrir secuelas en 2007, ya en 2003, tras Machos, notó que dejaron de llamarla. La industria la etiquetó como "demasiado madura" o "poco comercial". El dolor físico se sumó a una discriminación estructural: en la televisión, las mujeres mayores, especialmente con discapacidad, son invisibilizadas. Su caso es un ejemplo de cómo la salud y el género se entrelazan en el abandono profesional.
Escrito por Luis Machuca Álvarez
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