Santos: Hinchas dan la espalda tras humillante 6-0 y crisis profunda

Santos: Hinchas dan la espalda tras humillante 6-0 y crisis profunda

La protesta viral de la afición: Espaldas contra la crisis

El ambiente en el estadio de Santos FC ya no recuerda en nada los tiempos de gloria. En la última jornada, miles de hinchas escogieron un símbolo claro de ruptura: dar la espalda a su propio equipo mientras rodaba el balón. No fue improvisado. La afición venía gestando esta protesta tras el vergonzoso 6-0 encajado frente a Vasco da Gama el 17 de agosto de 2025. Un resultado que en pocas horas se volvió meme en redes sociales y que dejó hasta a Neymar Jr derrumbado y llorando.

Santos FC atraviesa una de sus peores temporadas en la historia reciente. No es casualidad que la protesta se volviera tendencia. El club, fundado por Pelé, no solo carga con el peso de la derrota; ahora ronda la zona de descenso, sumando apenas ocho puntos en sus primeros 11 partidos. Desde 2023, cuando tocaron por primera vez la desgracia del descenso en 111 años, el equipo nunca terminó de levantar cabeza.

Dinero perdido y decisiones polémicas: Neymar, el ejemplo perfecto

Uno podría pensar que el regreso de Neymar solucionaría algo, pero el efecto fue más bien el contrario. Santos invirtió 21 millones de dólares en su fichaje temporal de cinco meses –de los que 17 millones volaron en derechos de imagen–, pero Neymar solo pudo jugar 79 minutos en liga y el resto del tiempo luchó contra lesiones. Esta apuesta millonaria, que prometía salvación, terminó por enfurecer a una afición acostumbrada a ídolos pero harta de gestos vacíos.

No es solo el fútbol lo que preocupa. El club tiene una deuda que asusta: 132 millones de dólares, y un déficit proyectado para 2025 de casi 90 millones. Eso se traduce en salarios atrasados, plantilla desmotivada y directivos señalados en la calle y en la grada.

  • La recaudación en los partidos se hundió un 37% este año: la gente simplemente dejó de ir al estadio o asiste para protestar.
  • Los pocos ingresos no alcanzan para cubrir los costes disparados de fichajes y salarios.
  • Las decisiones de la directiva –como la vuelta de Neymar o la falta de transparencia– han hecho que el apoyo popular se convierta en bronca y, finalmente, en este esperpento de hinchas dándole la espalda al escudo.

Neymar, uno de los pocos que dio la cara a la salida del desastre, fue tajante: “Los hinchas tienen todo el derecho a protestar, mientras no recurran a la violencia. Yo estoy tan decepcionado como ellos, pero les entiendo”. Y es que la afición siente que ya no hay retorno: si un club histórico, con mística y títulos mundiales, pisa fondo deportivo y financiero al mismo tiempo, hasta el último romántico termina por mirar para otro lado.

Santos hoy simboliza cómo un gigante del fútbol puede perder el rumbo si se descuida el trabajo de base y se opta por proyectos cortoplacistas. Las espaldas dadas no solo protestan por una goleada: gritan contra la sensación de traición y desencanto total con sus dirigentes y con la historia misma del club.

7 Comentarios

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    María Gabriela Espinosa Aninat

    agosto 20, 2025 AT 16:25

    Me duele ver esto. No es solo un equipo que pierde, es una historia que se desmorona. Pelé, Vavá, Coutinho... y ahora esto. No hay malas palabras que alcancen para describir el vacío que deja cuando dejás de creer en algo que te crió. No es fútbol lo que se perdió, es un pedazo de alma colectiva.

    Y sí, Neymar no es el culpable. Él solo fue el espejo donde todos vieron lo que ya sabíamos: que el club ya no tiene pies para caminar solo.

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    Jerry Silva

    agosto 21, 2025 AT 20:30

    Esto es el capitalismo deportivo en estado puro. El club se convirtió en un SPAC, una empresa que vende ilusiones para mantener el valor de marca mientras el activo principal -el equipo- se desmorona. Los 21 millones de Neymar? Un marketing de distracción. La deuda de 132M? El balance final de una gestión que confundió espectáculo con sustento.

    El fútbol no es entretenimiento, es una comunidad. Y cuando la comunidad deja de creer, el producto ya no vende. Punto. No hay más mística, solo números en rojo y un estadio vacío que grita silencio.

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    conny Guzmán

    agosto 22, 2025 AT 08:08

    Lo que está pasando en Santos no es un caso aislado, es un síntoma de una enfermedad sistémica que afecta a los clubes históricos en América Latina: la mercantilización sin visión de largo plazo. Se priorizan los ingresos por derechos de imagen sobre la formación de canteras, se contratan estrellas para generar likes, no para ganar partidos, y cuando el espectáculo falla, la afición se retira no por capricho, sino por desgaste emocional acumulado.

    La espalda dada no es un acto de deslealtad, es un duelo. Es el último gesto de alguien que ya no tiene fuerzas para gritar, pero tampoco puede fingir que todo está bien. Y eso, más que una protesta, es un lamento colectivo.

    ¿Qué pasa cuando el símbolo de tu identidad deja de ser un orgullo y se convierte en una herida abierta? No hay respuesta fácil. Solo silencio. Y espaldas.

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    Ana Cabreira

    agosto 22, 2025 AT 22:38

    ¡¡¡Neymar no es el problema, es la solución que no existió!!! ¿Quién les dio permiso para gastar 17 millones en derechos de imagen y luego no hacerlo jugar? ¡¡¡Eso no es gestión, es estafa organizada!!!

    Y los hinchas que dan la espalda? ¡¡¡Tienen razón!!! ¡¡¡Pero no es suficiente!!! ¡¡¡Deberían quemar el estadio y vender las graderías para pagar salarios!!!

    ¡¡¡Y si el club está en bancarrota, por qué no se vendió a un grupo chino o árabe??!!¡¡¡No se puede dejar morir a Pelé así, sin más!!!

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    Deborah Olmedo

    agosto 23, 2025 AT 06:48

    Quiero creer que esto puede cambiar. No porque sea fácil, sino porque el fútbol, en su esencia, es sobre esperanza. Santos no es solo un equipo: es un lugar donde niños soñaban con ser como Pelé, donde las familias se reunían los domingos, donde la alegría era colectiva.

    La protesta con las espaldas no es el final, es el primer paso hacia un renacer. Pero para que eso pase, hay que reconstruir desde abajo: cantera, transparencia, humildad. No más estrellas de un mes. No más cuentas falsas. Solo gente que ama el club, no solo su marca.

    Hay esperanza. Siempre hay esperanza. Solo hay que quererla más que el dinero.

    Y sí, yo sigo creyendo. Aunque esté lejos. Aunque me duela. Aunque nadie me vea.

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    Rodrigo Vallejo Miranda

    agosto 24, 2025 AT 05:30

    Claro, ahora todos son filósofos del fútbol. ¿Y quién les pidió a los hinchas que no fueran a ver los partidos? ¿Que se quedaran en casa? ¡¡¡Pues no van, no van, y punto!!!

    La realidad es que Santos nunca tuvo un presidente que supiera de fútbol, solo de redes sociales. Y Neymar? Ni siquiera jugó, y ya lo pusieron como el Mesías. ¿Qué esperaban? ¿Que se curara solo? ¡¡¡Eso es lo que pasa cuando la gente se cree que el fútbol es un juego de Instagram!!!

    Y ahora que todo se cayó, se ponen tristes. ¿Y antes? ¿Dónde estaban cuando el club se vendía en pedazos? ¡¡¡En sus casas, viendo memes del 6-0!!!

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    Catalina Paz Garrido Espinosa

    agosto 25, 2025 AT 15:52

    Interesante cómo todos hablan de ‘traición’ y ‘desencanto’, como si el fútbol fuera una religión y no un negocio con jugadores contratados por contrato. ¿Alguien se acuerda de cómo los hinchas de Boca o River se comportan cuando pierden? No dan la espalda, gritan más fuerte.

    Quizá lo que falta no es más emoción, sino más disciplina. Y menos romanticismo barato. ¿Un club con deuda de 132 millones? No es una tragedia griega, es un caso de mala administración. Y lamentar el ‘símbolo’ no lo arregla.

    Además, ¿Neymar lloró? Qué emotivo. ¿Y los jugadores que no tienen sueldo? ¿Y los empleados que no cobran? ¿No merecen más pena que un meme de un jugador famoso? ...Solo digo.

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